Junot Díaz no es un narrador prolífico; en su haber sólo cuenta con una novela, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, y dos colecciones de relatos. Así es como la pierdes es la última de ellas, traducida hace unos meses y un tanto decepcionante. Apenas tres o cuatro de sus nueve relatos escapan de la mediocridad. El resto son meras repeticiones de un lugar común devaluado con cada iteración. Historias tan escasas de frescura y de sentido que ponen en tela de juicio cualquier proceso de selección que hayan podido atravesar.
El relato clave para entender Así es como la pierdes es “Guía de amor para infieles”. La historia de un hombre que engaña y pierde al amor de su vida para, durante cinco años, quedar marcado por su recuerdo. La manera elegida por el protagonista para desplegar su mapa de relaciones fracasadas resulta sumamente atractiva, con esa sorna caribeña tan característica de Díaz en la cual se suceden ingenio y autocrítica. Merece especial atención la imposibilidad del dominicano medio para mantener una relación monógama; un imperativo sociocultural, si no genético, observable tanto en su narrador como, sobre todo, a través de su mejor amigo: Elvis. Un antiguo soldado “felizmente” casado que mantiene una pseudofamilia paralela en la República Dominicana. Hay gotas de desarraigo, del peso de roles heredados y mucha añoranza de la vida tal y como debiera haber sido y no fue.
Ese es el máximo común divisor de una mayoría de relatos (“El sol, la luna y las estrellas”, “Nilda”), aunque mucho menos melancólicos y bastante más triviales, hasta el punto de entrar en el terreno de la caricatura; no tengo claro si voluntaria o involuntariamente. Demasiadas historias demasiado iguales sobre las tensiones dentro de las parejas de emigrantes dominicanos cortadas por el mismo patrón convierten el conflicto y la pérdida en cliché, el interés en hastío. Un hastío apenas hollado por las fugaces muestras de ese humor ingenioso tan característico de Díaz, ideal para enmarcar las relaciones entre los personajes mientras le quita dramatismo. Sirva como ejemplo este fragmento de “La doctrina pura”, una historia centrada en la relación de familia entre su narrador, su madre, su hermano y las mujeres que aparecen en sus vidas:
Nunca se me hubiera ocurrido que la tensión entre ellos se prolongara de tal manera. Mamá jamás pudo resistirse a mi hermano. Jamás. No importaba qué coñazo hubiera hecho -y mi hermano se metía en mucha mierda-, ella siempre estaba de su parte, cien por ciento, como solo una mamá latina puede serlo con su querido hijo mayor. Si él hubiera llegado a casa un día y dicho: Oye, mami, acabo de exterminar a medio mundo, estoy seguro de que lo hubiera defendido de todos modos: Bueno, hijo, hay sobrepoblación.
El tercer relato que quería destacar es “Otra vida, otra vez”. La narración doppleganger del patrón anterior al introducir el punto de vista femenino: una mujer dominicana cuya pareja ha abandonado a su esposa en La República y se encuentra en plena búsqueda de un futuro estable. Sus preocupaciones son diferentes a las entrevistas en la otra cara de la moneda: lo complicado de sobrevivir entre sus compatriotas, el inevitable machismo cultural, la problemática de no manejar el inglés, cómo se aprende a vivir con la ausencia de “la otra”… También es el relato con la vertiente social más desarrollada de Así es como la pierdes junto al último que merece la pena destacar: “Invierno”.
Díaz ha comentado en varias ocasiones lo que supuso ser un emigrante a EE.UU. siendo apenas un niño. Entre el impacto personal siempre destaca una víctima: su lengua materna. En “Invierno” hay retazos de esta experiencia a través de la llegada a EEUU de dos niños dominicanos obligados por sus padres a mantener un aislamiento casi total. A través de la televisión, las ventanas o la puerta de casa entran en contacto con esa realidad ajena que es su vecindario. El culmen llega con sus primeros contactos con los “alienígenas” del otro lado del muro: los niños con los que no pueden mantener una conversación porque su lengua es otra.
A la espera de leer su otra colección de relatos, y opera prima, Los boys, sigo recomendando La maravillosa vida breve de Óscar Wao. En la práctica, todo el universo descrito por estos nueve relatos ya estaba allí. Con mayor profundidad, frescura, coherencia e intención.
Así es como la pierdes (Mondadori, Col. Literatura Mondadori 526, 2013)
This Is How You Lose Her (2012)
Traducción: Achy Obejas
Rústica. 208pp. 16,90 €
Ficha en la web de la editorial